¿Cómo cuidar nuestro cuerpo al interior del aula?
Enseñar también es un trabajo del cuerpo, aunque muchas veces lo olvidemos. Se piensa en la docencia como una actividad intelectual, emocional, incluso vocacional, pero rara vez se nombra el cuerpo que sostiene todo eso, el que permanece de pie durante horas, el que proyecta la voz, a veces sin tener descanso, el que se tensa frente a ciertos grupos, el que se adapta o resiste en el espacio físico del aula, sin embargo, ese cuerpo está ahí, acumula cansancio, sigue ritmos y condiciona la forma en que enseñamos.