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Educar en la “ciberesfera” de la inteligencia artificial

Hay un debate con respecto al uso de la inteligencia artificial (IA) en la educación; mientras que algunos educadores describen sus maravillas invitando a utilizarla por sus beneficios en el aprendizaje, otros advierten sobre sus peligros, principalmente relacionados con el plagio que se implica.



Hay un debate con respecto al uso de la inteligencia artificial (IA) en la educación; mientras que algunos educadores describen sus maravillas invitando a utilizarla por sus beneficios en el aprendizaje, otros advierten sobre sus peligros, principalmente relacionados con el plagio que se implica. Así se llegó a prohibir. Tal fue el caso de Nueva York en enero del 2023 , para luego rectificar en mayo del mismo año; o de Italia, que hizo prácticamente lo mismo .
Esta controversia, reduccionista y simplista, no identifica que —más allá de promover o no el aprendizaje— el problema fundamental tiene que ver con la educación que se brinda a las nuevas generaciones para enfrentar la era de la IA.

La ciberesfera de la IA
La IA es una disciplina del conocimiento cuyo objetivo es crear sistemas que simulen las capacidades humanas como comprender el lenguaje, sistematizar información, razonar, resolver problemas, aprender, tomar decisiones y ejecutar tareas. Es un agente con la capacidad para elegir y deliberar; no es sólo un robot que obedece, sino que tiene cierta libertad para actuar.
Esta herramienta, sin embargo, no es nueva. El concepto fue acuñado por John McCarthy desde 1955 . La IA se encuentra interactuando de forma activa con la vida de las personas casi del 2000 a la fecha. Las primeras actividades de la IA implican la recopilación de la información que cualquier persona produce en voz alta, escribe, procesa y trabaja diariamente haciendo uso de las Múltiples aplicaciones y del internet.
Detrás de éstas, existe alguien que las programa a partir de objetivos con procesos que llevan a la sistematización de datos personales, preferencias, necesidades, enfermedades, rasgos físicos, amistades, opiniones, intereses políticos, etcétera. Esto se organiza para la generación de menús con ofertas prediseñadas que deciden por nosotros las opciones a elegir, influenciándonos, dando seguimiento a los flujos de opinión, lo que lleva a ofrecer múltiples servicios, productos, relaciones afines; Incluso razones para votar por ciertos partidos. Así operan Amazon, YouTube, Facebook, Twitter, Instagram, Google o Bing.
La población general pudo utilizar la IA para su beneficio en 2022 con el primer modelo de lenguaje largo (MLL), ChatGPT, que comenzó su entrenamiento años antes. Luego aparecieron otros como Gemini, Claude, Deep Seek, entre otras; asistentes de tareas que, partiendo de un aviso, buscan, analizan, programan, resumen, elaboran tablas, narrativas, tesis, bots, asistentes virtuales o conversacionales, páginas web, entre otros. A la par, aparecieron otros sistemas que, también a partir de una instrucción, elaboran imágenes, videos, música o canciones; es inteligencia generativa.
Todo esto lo hace utilizando algoritmos que se traducen en respuestas a solicitudes sin conciencia de lo que está haciendo. Estos buscan patrones que se resumen en un contenido “sintético” de todo aquello que la gente sube al internet y cuya mayoría no es experta; los datos son su alimento. Por ello, puede tener errores, se equivoca, producir alucinaciones , cosas absurdas; también emite sesgos de género, de clase social, o incluso puede aprender a ser racista .
En todos los casos, el uso es bidireccional; Mientras el usuario brinda instrucciones, el modelo aprende, extrayendo de nueva información que utiliza con diversos fines, proponiendo actividades para enganchar al usuario en un ciclo continuo: extraer datos, predecir, controlar su atención y, con ello, su comportamiento para vender más.
El conjunto de interacciones, siempre multidireccionales, significa que la IA es ubicua, está “en el cielo, la tierra y en todo lugar”, es una “ciberesfera” en la que actuamos y que exige una educación en la que se aprende a vivir en ella en todas sus dimensiones y posibilidades.

El contexto de la IA para el cual se educa
Ya se ha investigado que el uso del ChatGPT en la elaboración de ensayos tiene altos costos cognitivos; los usuarios no recuerdan lo que hicieron, no se apropiaron de ello y no desarrollaron las conexiones neuronales que permiten el aprendizaje, en comparación con los que no lo usaron. Debe destacarse que, en mi práctica pedagógica, los docentes de escuelas públicas señalan que los niños ya están usando la IA para que les haga la tarea.
No obstante, la IA puede apoyar la educación por dos vías: lo que puede hacer por los docentes, a los que les facilita el trabajo como planificar, aplicar el diseño universal, atender la diversidad, evaluar, diseñar rúbricas, ya los estudiantes con configuraciones personalizadas que mejoren su aprendizaje.
En la salud mental, si bien la IA puede ayudar en el diagnóstico, la detección temprana y el tratamiento, también puede ejercer su influencia en las personas con trastornos porque, al conocer sus motivaciones más profundas, aplica ciertos estímulos. Así, se ha identificado que fomenta las adicciones al celular y que puede generar confusión porque se cree que se está hablando con una persona que brinda ayuda; ya existen casos de suicidio asistido o inducido por la IA en Bélgica y Estados Unidos .
Incluso, posee el potencial de manipular a los electorales ya la opinión pública durante las elecciones. Basta con conocer el caso de Cambridge Analítica y Facebook cuando Trump ganó en el 2016 , que produjo todo un sistema para que, al localizar a sus adeptos mediante encuestas y el análisis de sus personalidades, estos difundieran propaganda de manera exponencial. Dicho de otra forma, la IA ha afectado algunos procesos democráticos en ciertos países .
Por eso emergen los “neuroderechos”; aquellos que protegen nuestro cerebro de los avances de la neurotecnología, se basan en la IA y por ello influyen en las personas mediante el neuromarketing. Todo esto violenta nuestra privacidad, libertad de decisión y autonomía .
A nivel laboral, si bien es cierto que la IA brinda múltiples ventajas en ahorro de tiempo, recursos y energía cuando se sabe usarla, también continúa sustituyendo a las personas por las máquinas, aspecto que no es nuevo, pero que hoy se agudiza. Existen trabajos y profesiones que se vuelven automatizables, desde las cajeras, recepcionistas, diseñadores gráficos hasta los asistentes de investigación, locutores y programadores, entre otros.
La IA también se usa con fines bélicos al utilizar sistemas no tripulados que son capaces de identificar objetivos y operar sin intervención humana directa (drones y misiles). También maneja grandes volúmenes de datos geoespaciales para apoyar a autoridades militares en tiempo real, así como la detección de ataques con respuesta inmediata; por ello, la ONU cuenta con una resolución sobre el tema .
De forma adicional, tiene impactos severos en la huella ecológica puesto que los servidores consumen una gran cantidad de energía en el entrenamiento de los modelos y en el uso diario, problema que va en aumento. Más aún, gasta notables cantidades de agua para enfriar los equipos y se producen desechos electrónicos con una pérdida continua de elementos raros que se extraen de manera insostenible.
Las implicaciones de la IA son cuentos que la ONU cuenta con múltiples iniciativas en todas las áreas (gobernanza, paz y seguridad, violaciones a derechos humanos, educación, salud, justicia, trabajo, infancia, alimentación, refugiados, sector privado, entre otras).
En suma, la IA puede tener múltiples beneficios, pero también impactos negativos. Esta dualidad ha llevado a un debate sobre los fundamentos éticos que deben aplicar, desde los diseñadores hasta las y los usuarios, lo que no se reduce a la honestidad para no plagiar. Se requiere desarrollar una gran capacidad ética que va más allá, que podría fundamentarse en los principios bioéticos : beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía para decidir con libertad, agregando la explicabilidad y trazabilidad dada su complejidad .

¿IA en aprendizaje o en educación?
La irrupción de la IA en el mundo se traduce en repensar la educación en una dimensión más amplia que va más allá de mejorar el aprendizaje o apoyar la docencia. ¿Qué implicaría educar en la “ciberesfera” de la inteligencia artificial?, ¿qué competencias se deberían desarrollar para enfrentarla?
Para responder a ello, la Unesco organizó la Conferencia Internacional sobre la IA y la Educación en el 2019 en China, y generó el Consenso de Beijing que acordó los principios y recomendaciones para integrar la IA en los sistemas educativos de manera ética, inclusiva y sostenible. Fue sólo el principio; ha seguido avanzando en foros, conferencias y elaborando varias publicaciones como resultado, entre ellas: “Inteligencia artificial y educación, guía para formular políticas públicas”, así como “ Reimaginar el futuro juntos: un nuevo contrato social para la educación ”. También ha elaborado la primera normativa mundial sobre la ética y neurotecnología . Continuando con el proyecto “IA y los futuros del aprendizaje”, que define el marco de competencias de la IA para estudiantes y docentes.
México se ha adherido a los compromisos del Consenso de Beijing en la IA, ha aportado sobre las brechas y desigualdades existentes y ha participado en las reuniones de seguimiento. También efectuó un diagnóstico nacional para verificar la capacidad de adopción de la IA desde la ética y la sostenibilidad en una reunión con la participación de 250 personas de múltiples sectores.
Resulta indispensable evaluar los procesos promovidos por la Unesco para determinar si las propuestas corresponden a la realidad y las necesidades que surgen con la IA. Más aún, es prioritario verificar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por México. Es necesario salirse de las discusiones bizantinas que se siguen concentrando en torno a su uso exclusivo como herramienta pedagógica sin observar sus impactos. Esto permitirá definir y desarrollar las competencias indispensables para enfrentar a la “ciberesfera” de la IA, tanto en estudiantes como con docentes, enfrentando los retos que son gigantescos.

Laura Frade Rubio
Presidenta de Calidad Educativa Consultores SC
Autor:Nexos Fuente:https://educacion.nexos.com.mx/educar-en-la-ciberesfera-de-la-inteligencia-artificial/